ROJO, DE LA i A LA p.
Por David Rmd.
Siempre han existido diferentes tendencias o corrientes de arquitectura, todas sujetas a las diferentes etapas de cada época y evolucionando según el paso del tiempo…
Antonio Sant´Elia creía que la arquitectura tenía que ser generacional, cada etapa social tenía que concebir desde cero su arquitectura, destruyendo hasta ese punto lo tradicional y teniendo en cuenta los nuevos materiales y tecnologías.
Hoy en día predomina una arquitectura de plataformas de internet o es lo que parece, que va mutando de varias tendencias como vanguardistas, moderna, posmoderna, contemporánea, etc., etc. Y por lo tanto desde este punto la etiquetaremos como la arquitectura del logo rogo de internet, esto por la cantidad de imágenes mal justificadas y el inexplicable habito de varios creadores actuales de arquitectura, que las toman como referentes y en ocasiones haciendo replicas peores que las ya mencionadas, llegando a auto saboteándose como creativos arquitectónicos.
Imágenes, que en un noventa por ciento pasan por nuestra retina en segundos, que van ganando adictos como una droga ilegal, esperemos que este lapso dure muy poco y no se propague como una enfermedad crónica. Debido a este innegable momento de trance visual, varios jóvenes y no tan jóvenes arquitectos están sobre cargando estilos arquitectónicos en un mismo proyecto, sin duda un hábito que está tomando fuerza. Habrá gente que defienda esta postura, y sujetos a una trillada frase como “la belleza es subjetiva”, bueno, sí, se puede decir que desde una perspectiva varios puntos de vista son subjetivos y es correcto, pero quien será el encargado de amortiguar a esa parte de nuestra mente que se mal viaja, viendo ilustraciones frustrantes de páginas irrelevantes.
Esta arquitectura, la del logo rojo actualmente está presente y puedes comprobarlo, pon la palabra arquitectura en internet y entre las primeras imágenes encontraremos las sobrecargada de adornos, como queriendo ocultar un defecto incorregible, estética y funcionalmente sin respuesta lógica, logrando cambiar el “menos es más” por el “menos es poco” o algo así.
Se puede decir que tenemos una cantidad incontable de información al punto que no la podemos manejar, poniéndonos en jaque, con poca capacidad de discernirla y ya con la caja llena somos conducidos a tomar malas decisiones.
Podemos hablar de cómo nos venden imágenes de arquitectura, que sí, varias de ellas se ven bien, no lo negamos, pero si somos críticos (que a los arquitectos les va muy bien eso de “criticar constructivamente”) tenemos mucha tela para cortar, claro siempre y cuando se tenga la silla del juez y no del condenado, ejemplificando una solo imagen del logo rojo podemos debatir, ¿por qué tiene ventanales de varios tamaños?, las mismas en diferentes sentidos, ¿por qué tiene una iluminación sobrecargada?, ¿por qué la variedad de terminados de piso?, ¿porque la variedad de materiales en acabados?, madera, piedra, acero, hormigón visto, etc. ¿por qué existen planos que sobresalen sin sentido?, etc., etc., todo esto en una sola imagen.
En este punto luego de ver con tan mala cara las publicaciones de páginas fluctuantes de una o varias plataformas de internet, podemos rescatar buena arquitectura, si buena arquitectura, como ya se mencionó en el anterior post, la Casa Azuma de Tadao Ando tiene una fachada muy limpia sin necesidad de sobrecargarla con adornos, también podemos mencionar la casa en Byobugaura de Takeshi Hosaka, al contrario de la primera tiene una fachada de tres niveles con grandes ventanales distribuidos visiblemente de forma simétrica y en este caso no se la resuelve con un patio interior, y para no irnos tan lejos podemos mencionar a Gonzalo Diez y Felipe Muller con La Casa Cubo, Al Borde, Rama Estudio, Naturafuturarq, Daniel Moreno, Sebastián Mora, también Esteban Jaramillo y Christine Van Sluys en el conjunto buena Esperanza, etcétera, etcétera.
A todo esto, se puede decir que tenemos que ser más objetivos y críticos para no caer en esa arquitectura mal fundamentada, tratemos de llevar eso a un nivel arriba del promedio, no nos conformemos con lo que nos vende una plataforma de internet, busquemos nuestra verdadera tendencia arquitectónica.
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