Una cultura Anfibia y sus manifestaciones en Ecuador
Por David Rmd
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| Fuente: El Universo |
Babahoyo en la provincia de Los Ríos cuenta tal vez con las únicas edificaciones de casas flotantes en Ecuador, una arquitectura que ha sobrevivido décadas sin apoyo gubernamental, al contrario, son estas las que optan por la destrucción de estas casas que se pueden considerar patrimoniales, historiadores afirman que estas casas nacen a la par con la ciudad, fueron creadas para el cuidado de las embarcaciones que anclaban en las orillas del rio Babahoyo. Con el tiempo, la necesidad y la falta de tierra firme, varios babahoyenses optaron por la construcción de estas edificaciones y las convirtieron en viviendas, hechas de madera, balsa, caña guadua, hojas de bijao (hoy sustituidas por zinc), son consideradas únicas en el país.
Las autoridades actuales y las que han pasado por el gobierno de Los Ríos y Babahoyo, tienen muy poca visión del rescate y valorización de esta arquitectura, lo ven más como un problema tanto de imagen visual, como sanitario, ya que estas viviendas son consideradas precarias. Una visión muy pobre por parte de los gobernantes que tristemente han pasado por la capital riosense, no por la falta de propuestas, sino por la negligencia de los ya mencionados. José Manuel Castellano (PhD) investigador, propuso el rescate de estas viviendas, como un plan turístico para crear el primer complejo museístico en el mundo, contribuyendo al desarrollo social, económico, patrimonial y cultural del cantón, que también actuaría como una herramienta de concienciación social con respecto al rescate de los ríos, y se consideraría como un referente internacional por la conservación de un recurso vital como es el agua.
En el documental del director Alfredo Breilh, rodado en 1981, se menciona que existen 145 balsas y la razón por la que no cumplen con el decreto de desalojo expedido por el entonces alcalde, es la inseguridad de la reubicación en tierra firme, declaran que la nueva ubicación está en solares bajos propensos a inundaciones, y se sienten más seguros en sus balsas ya que cuando la marea sube sus casas no tienen ningún problema, simplemente ascienden con el agua y eso les da más seguridad que en la supuesta nueva ubicación, los dueños de estas balsas flotantes están conscientes que sus casas no cumplen con las adecuaciones y servicios básicos para un buen vivir, Bartolome Lozano, Mercedes Salazar, Ángela Anchundia, Sara Candel, Maria Pesantes, Pedro Baldeon, Eva Crespo, son las voces que piden el apoyo para el rescate de sus hogares, ellos están convencidos que sus balsas pueden ser un fuerte atractivo turístico y que tienen un gran valor socio-cultural en sus manos.
En la actualidad se dice que existen 22 balsas o casas flotantes todas en deterioro progresivo, el problema no son las casas flotantes, el problema son las autoridades que dan oídos sordos al rescate de una parte de la identidad de la capital riosense, la falta de interés de autoridades y ciudadanos puede producir la extinción de esta parte cultural, y edificación vernácula única en el país, no se debe pedir el desalojo y destrucción de esta parte tradicional de Babahoyo, se debe ofrecer una propuesta de rescate con tecnologías nuevas sin impactar en gran escala el proceso constructivo intrínseco en estas viviendas, Holanda sin tener una cultura de casas flotantes, y tomando como referencia las tradiciones constructivas americanas y asiáticas ha desarrollado proyectos a gran escala de viviendas flotantes con todas las comodidades que puede tener una casa construida con un sistema en tierra firme, no tenemos excusa para el rescate de nuestra identidad patrimonial como son las balsas flotantes de Babahoyo, si dejamos perder esta gran oportunidad como la que plantea Castellano, del rescate cultural tangible de las casas flotantes, estaríamos dando la espalda a un gran potencial turístico, y perdiendo una arquitectura considera única.

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